Escúdate con tus palabras,
antes que llegue el alba
y pinte mejor que ayer toda su alma,
sin temblar ni creer.
Se escurren las letras,
como tantas lunas que deseé
y besé sin querer –siquiera-
saber de qué se trata todo ese perecer.
Elevado sino en que te ahogás,
y murmurás, y piropeás,
mientras te das cuenta que ya se gastó
y hay que volver a afilar.
Y la ética de tu sonreír,
que venera el otoño de salón,
la esgrima y la fusión,
de letra y muerte, lenta muerte.
Hache
1 comentario:
"Y la ética de tu sonreír"
muy interesante amigo
un abrazo
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