viernes, 17 de octubre de 2008

Casa tomada: la fuenteovejuna del 17 de octubre de 1945




-: ¿Quién mató al Comendador?
-: Fuenteovejuna, Señor.
-: ¿Quién es Fuenteovejuna?
-: Todos a una, Señor.

(fragmento de "Fuenteovejuna", de Lope de Vega).



Rosas, Peron, unitarios, federales, barbaros y civilizados segun Borges

Si el Buenos Aires de Rosas ha sido invadido por la cultura de la barbarie de la campaña, para los nuevos proscriptos del discurso del siglo XX la ciudad es asaltada por el "aluvión zoológico" de la periferia arriada por la mano de Perón, flamante símbolo de la Barbarie, obreros industriales que, como aquellos nuevos actores politicos del rosismo e igualmente desconsiderados por los partidos politicos mayoritarios, igresan en la actividad de la politica de la mano del "monstruo".

En ese contexto, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, heredaran "La Refalsa" de Hilario Ascasubi y "El Matadero" de Echeverria y los resignifican para, justamente, "La fiesta del Monstruo" con la intencion de contar la barbarie tal como sus maestros lo habian diseñado y enseñado. Borges odió a Rosas, a la Mazorca, a las montoneras. En Perón vio la reencarnación de Rosas, y a los actos masivos del peronismo los confundió con la vuelta de la barbarie. Unitarios y federales, Rosas y las montoneras son las obsesiones que ocupan la mayor atención de Borges. Sujetos que se excitan con la vision del fluido, lideres portadores de la ortopedia discursiva del monologo del Tirano, bestias que por sus habilidades alternativas son representadas en espejos frente al otro civilizado. El unitario y el intelectual (los heroes de las ficciones) son paradigmas portadores de la otra ortopedia -la de los aparatos discursivos de la Civilizacion- que la masa aunque inculta, comprende leyendo signos. Ambos son figuras resistentes que exigen tomar la palabra para el debate, pero al tratar de imponer la razon que se impone la fuerza de las bestias, musculo que mueve el cuerpo de la barbarie. El intelectual judio, lo mismo que el unitario, son patrones excluidos del regimen dominante mientras que las masas de "El Matadero" y de "La fiesta del monstruo" remiten a la avalancha de la barbarie, la masa rosista y peronista frente a los intelectuales que son nuevamente demostrados por la lengua. El lenguaje del judio apedreado, que pide respeto por la opinion del otro, remite al romantico unitario que revienta de rabia. En "El Matadero" los barbaros conforman una masa anonima, solo descripta por caracteristicas fisicas o de raza. En este caso la patilla, el no llevar el distintivo federal o luto en el sombrero, la manera de montar y las pistolas son en la figura del unitario el equivalente a la falta de musculatura, los anteojos y los libros de estudio del otro del sujeto de la narracion del texto de Borges y Casares. La polarizacion se refleja tambien en las armas que portan los sujetos. El mazorquero y los acolitos del Monstruo esgrimen artefactos primitivos, como cuchillos y piedras, frente a las armas portadoras de la Civilizacion del unitario y el judio: pistolas el primero, libros de estudio el segundo.

"Famosamente infame, su nombre fue desolación en las casas, idolátrico amor en el gauchaje y horror del tajo en la garganta", escribe en su poema "Rosas". En cambio, Sarmiento merece el elogio: "El fue nuestra infamia y nuestra gloria, la luz de Mayo y el horror de Rosas. Y el otro error y los secretos días del minucioso porvenir. Es alguien que sigue odiando, amando y combatiendo. Sé que en aquellas albas de septiembre, que nadie olvidará y que nadie puede contar, lo hemos sentido. En colaboración con su amigo Adolfo Bioy Casares, escribió el texto ya mencionado "La fiesta del Monstruo", Perón nunca es nombrado por quien narra la historia, un peronista que junto con una patota asesinan a un estudiante judío, mientras marchan hacia Plaza de Mayo para escuchar al Monstruo, cuyo discurso se transmite en cadena. Las alusiones a la historia reciente son obvias.Todo el odio que Borges sentía por el peronismo parece sintetizarse en este cuento, publicado por primera vez en el semanario uruguayo Marcha. Otra vez, Rosas y la Mazorca.






Casa tomada




"...El sonido venía impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tiré contra la puerta antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.

Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:

—Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado la parte del fondo.

Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.

—¿Estás seguro?

Asentí.

—Entonces —dijo recogiendo las agujas— tendremos que vivir en este lado."

(fragmento de "Casa tomada")


Este cuento, uno de los relatos cumbre de toda la produccion cortazariana, relata el conlicto de dos hermanos que sienten su casa invadida por seres desconocidos que los obligan a ir clausurando las habitaciones a medida que "son tomadas". Asi van dejando sus pertenencias y parte de sus vidas tras las puertas clausuradas de los cuartos "tomados" por los invasores. Su clima asfixiante y su metafora alejada de todo psicologismo, hace de ese cuento una magnifica parabola de un sector social. ¿La clase media?, ¿los intelectuales?, ¿los individualistas? Espantados ante una ciudad "tomada" por un fenomeno inexplicable e irritativo como era el peronismo.
Con las grandes potencias mundiales ocupadas en la Segunda Guerra Mundial, en Argentina crecia drasticamente la necesidad de producir para reemplazar las importaciones que los paises beligerantes ya no podian enviar. Este crecimiento industrial, sumado a la expansion del papel agroexportador del pais, conllevo a una gran demanda de mano de obra.Paulatinamente, Buenos Aires, se convirtio en el centro de atraccion para trabajadores rurales que abandonaban las provincias para trasladarse a la ciudad capital. De esta forma, la composicion de los grandes centros urbanos dejo de ser la tradicional sociedad surgida a partir de la inmigracion europea, y se convirtio en "latinoamericana". La que hasta entonces se veia como una ciudad culta y blanca, cuyas inquietudes apuntaban a la vida francesa, se encontro virtualmente invadida por esa masa oscura y sin oficio. Un diputado radical lo caracterizaria como "aluvion zoologico", en una muestra de intolerable racismo. Poco despues, Eva Duarte (mas tarde primera dama), los definiria como "mis queridos cabecitas negras". El surgimiento del peronismo, movimiento popular confrontado con el modo de vida de las clases altas y medias, genero resistencias y rechazos. Su posicion anti intelectual traducida en su famosa frase ("alpargatas si, libros no") genero una repulsa instantanea en todos los ambitos cultos. Cortazar, en consonancia con su medio, comenzo a sentir la incomodidad en la piel. Al respecto, comenta Arturo Jauretche: "Evita a mi no me queria, en general no queria a los intelectuales, a los que ella consideraba "craneos". Tenia razon en no darle confianza a los "bochos", tenia razon, los intelectuales lo han demostrado".


"Yo era un joven, pequeño burgues europeizante, a quien le molesto profundamente esa ola de peronismo de la epoca, que consideraba de una profunda vulgaridad y que invadio Buenos Aires cuando la gente del interior, llamada por el levantamiento de masas que hizo Peron, se volco a la ciudad. Porque aparecieron lo que nosotros llamabamos "cabecitas negras" es decir, toda la gente de piel oscura. Nos molestaban mucho los altoparlantes en las esquinas gritando 'Peron, Peron, que grande sos', porque se intercalaban con el ultimo concierto de Alan Berg que estabamos escuchando. Eso produjo en nosotros una equivocacion suicida y muchos nos mandamos a mudar. La sensacion de violacion que padeciamos cotidianamente frente a este desborde popular, nuestra condicion de jovenes burgueses que leiamos en varios idiomas, nos impidio entender ese fenomeno"

(Julio Cortazar)



Son varios los cuentos donde Cortazar muestra su actitud de rechazo a los nuevos habitantes de la ciudad. Otro de los mas citados en relacion con esta problematica es "Las puertas del cielo", donde describe un baile popular en el Palermo Palace. Alli aparece el doctor Hardy, personaje de la realidad que retornara, como en el cierre de un ciclo, en el ultimo texto que escriba, "Diario para un cuento". Sobre "Las puertas del cielo" dira: "...es un cuento reaccionario: eso me lo han dicho muchos criticos con cierta razon, porque hago alli una descripcion de lo que se llamaban "los cabecitas negras" en esa epoca, que es en el fondo muy despectiva, los califico asi y hablo incluso de monstruos, digo 'yo voy de noche ahi a ver llegar los monstruos'. (...) Y, a pesar de todo, yo creo que inconscientemente en ese momento me estaba rescatando por la via del idioma, ahi, en mi terreno, en el terreno del escritor, (...) me conecto con una realidad argentina de la cual no tenia conciencia". Tambien "Las Menades" de Final del juego, de 1956, puede asociarse con los conciertos que los gremios ofrecian como funciones gratuitas, aunque en realidad se trata aqui de un teatro de provincia, el Corona, donde un director lleva musica especialmente elegida, hasta que durante un concierto, el publico se altera de tal modo que termina destrozando el teatro junto con los instrumentos y persiguiendo a los musicos. Este cuento puede ser leido como una alegoria de como el descontrol de las masas termina por aniquilar a los que no comparten sus codigos culturales.




"Interrogamos al pasado para obtener la respuesta del futuro, no para volver a el en melancolica contemplacion o para restaurar formas abolidas, sino para que nos enseñe cuales son los metodos con que se defrauda el presente, e impedirlo"

(Arturo Jauretche)



Perón no pudo haber sido sino argentino, pero tambien Borges lo fue, argentinados ambos en su contradiccion, exiliados adentro y afuera, con odios antiguos sobre los hombros y la fatalidad del destino guiando sus pasos.
Somos, los argentinos, el resultado de un país joven que pasó por una infancia violenta. Nuestros ojos guardan, todavía, el miedo al saqueo, la genuflexión de las clases dirigentes, la traición a la vuelta de la esquina, la vital necesidad de creer en algo que no sabemos de qué se trata. ¿Habremos sido verdaderamente argentinos alguna vez? ¿Nos habremos permitido fracasar por nuestros propios medios? ¿Cuándo nos tomaremos en serio a nosotros mismos?
No tengo respuestas, y estas son sólo una pequeña parte de las preguntas.

Esto fuimos. Esto fui. Esto soy.

¿Continuará?










*se recomienda la lectura del libro "Barbarie y Civilizacion: sangre, monstruos y vampiros durante el segundo gobierno de Rosas", Gabriel Ferro, Editorial Marea.



Buscapies.